Negociador

4 Claves para mejorar tus dotes como negociador

Saber negociar es fundamental para contribuir al crecimiento y desarrollo de una compañía. Tanto si nos encontramos ante un contrato secundario como si se trata un acuerdo multimillonario, conviene tener en mente una serie de consideraciones que pueden mejorar nuestras habilidades de negociación. Una preparación previa adecuada puede facilitar que las dos partes del trato queden contentas, lo que certificaría el éxito de la gestión. Hoy recomendamos este artículo de Forbes que enumera cuatro claves para mejorar tus dotes como negociador.

  1. Establecer los objetivos

Antes de iniciar una negociación, es importante saber cuál es el motivo de la sesión. Puede haber uno o más objetivos, pero todos ellos deberían ser alcanzables y estar claramente definidos. De este modo, nos servirán como guía a la hora de determinar en qué dirección llevar la conversación. Aunque no todos los participantes tendrán un mismo objetivo, el éxito final dependerá de que todas las partes involucradas cumplan sus metas de forma general.

  1. Dar el primer paso

En muchas ocasiones, dar el primer paso supone tomar control de la situación. Cuando se trata de una negociación, una buena técnica es adelantarse a la hora de hacer una propuesta inicial, por ejemplo, en cuanto a la fecha límite para un proyecto o el valor económico de un contrato. Hacerlo facilita el cumplimiento del objetivo propio, ya que permite definir el punto de partida para el resto de la negociación.

  1. Controlar el lenguaje corporal

El lenguaje corporal del negociador puede transmitir información acerca de su estado actual, indicando diversas emociones que van desde el nerviosismo hasta la seguridad. Para evitar acciones como un movimiento excesivo de las piernas, hay que tener en cuenta que este tipo de tics nerviosos se pueden percibir como una debilidad a la hora de negociar. Con tal de mantener el lenguaje corporal bajo control, una posibilidad es practicar deporte unas horas antes de la negociación, aliviando así la tensión física que pueda derivar del estrés psicológico.

  1. Guardar silencio

Saber cuándo guardar silencio resulta esencial durante una negociación profesional, especialmente para aquellas personas con tendencia a hablar más de la cuenta cuando sienten nervios. Y es que hablando solo cuándo es oportuno es más sencillo evitar dar concesiones innecesarias. Además, el silencio da paso a la reflexión acerca de cada punto de la negociación, un ejercicio crucial para tomar decisiones meditadas.

Queda claro que llevar a cabo una negociación requiere tanto una preparación previa como poner en práctica una serie de comportamientos adecuados durante la sesión. Hacerlo facilita que el resultado sea satisfactorio para todos los participantes.

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