Perdiendo El Tiempo

Cómo saber si estás perdiendo el tiempo con una tarea profesional

A través de la digitalización del entorno profesional, estamos siempre disponibles y cada vez más conectados. Una desventaja de ello es que el trabajo no acaba en la oficina, sino que continua fácilmente en casa a través del ordenador, el móvil, la tableta… Dado el contexto, es imprescindible priorizar las tareas más relevantes y descartar aquellas que no aportan nada. Resulta difícil organizar el tiempo en este sentido, pero no es imposible. Para ello, el primer paso es saber si estás perdiendo el tiempo con una tarea profesional. Hoy recomendamos este artículo de The Muse que contiene tres preguntas que responder para descubrirlo.

  1. ¿Cuál es el beneficio?

En una situación ideal, esta pregunta recibirá una respuesta inmediata y convincente. Si, por lo contrario, tardas en identificar las ventajas de llevar a cabo una tarea profesional, es probable que no sea de gran relevancia e incluso que sea innecesaria. Se trata de una situación que ocurre con especial frecuencia en el panorama actual, debido a que existen diversas tareas que se han automatizado y, sin embargo, se continúan llevando a cabo manualmente simplemente por inercia.  

  1. ¿A qué objetivo contribuye?

Si no eres capaz de relacionar la tarea en cuestión con uno de los objetivos principales de la compañía, es posible que no sirva de mucho completarla. No todas las tareas tienen un efecto inmediato o una contribución directa, pero sí deben ser relevantes para la labor de la empresa. Por ejemplo, invertir tiempo en crear una base de datos sólida puede parecer poco provechoso en el momento, pero a largo plazo y de manera indirecta, contribuye a la satisfacción del cliente porque la información llegará a un público interesado en el producto.

  1. ¿Te han dado las gracias?

Ya sea un compañero de trabajo, una supervisora, un cliente… Muchas veces completamos tareas profesionales para otra persona. En estos casos, lo mínimo que pueden hacer es agradecer la ayuda. Si no lo hacen, es fácil atribuir el silencio a una falta de educación. Pero, ¿y si esa persona simplemente no es consciente de que estás llevando a cabo una tarea para ella? No cuesta nada preguntar y confirmar que alguien está a la espera de que realices la tarea en cuestión; si resulta que no, completarla supone una pérdida de tiempo.  

En definitiva, respondiendo a unas simples preguntas es posible ahorrar muchas horas de trabajo. El beneficio, el objetivo y el receptor de la tarea son elementos importantes a tener en cuenta a la hora de decidir si ésta es necesaria.

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