Consuelo Castilla – Septiembre 2019  (1)

El trabajo perfecto en clave de liderazgo femenino

Artículo escrito por Consuelo Castilla, Socia y Presidenta de AdQualis y publicado en Vogue Business.

Cada persona concibe de forma distinta cuál es su ‘trabajo perfecto’. Un concepto que combina factores tangibles –como, por ejemplo, el salario– con otros difíciles de cuantificar pero igualmente importantes: el ambiente laboral, la posibilidad de avanzar profesionalmente en una compañía, el líder al que reportar, la flexibilidad horaria o el home office, entre otros.

En un contexto en que la sociedad demanda una mayor presencia de mujeres en roles directivos, y en que resulta evidente, además, que un buen equilibrio entre liderazgos femeninos y masculinos da pie a organizaciones más eficientes y exitosas, podemos establecer, de forma más o menos objetiva, qué cualidades debería tener ese ‘trabajo perfecto’ para contribuir, precisamente, a esa mayor diversidad de género en los cuadros directivos en España.

El primer factor y quizás el más importante consiste en que la empresa ofrezca oportunidades de acceso a roles de liderazgo que permitan el desarrollo de un auténtico plan de carrera, conjuntamente con la existencia de un principio de equiparación salarial y unas políticas de selección paritarias. Para ello, es adecuado contar con formación y programas de mentoring, que ayuden a la mujer a alcanzar este tipo de posiciones sin olvidar aquellos aspectos, que hemos citado al principio del artículo, que ayudan a una mayor conciliación y que, en el mundo actual, resultan tan necesarios y defendibles tanto para los hombres como para las mujeres. 

Más allá de las oportunidades de acceso a los puestos de liderazgo, las cualidades que completan el decálogo del ‘trabajo perfecto’ son la existencia de políticas de diversidad y presencia de mujeres en comités de dirección o consejos de administración, porque garantizarán, en gran medida, la caída de ‘techos de cristal’ que impiden el acceso a esos puestos.

Las empresas que ofrezcan posiciones que combinen todos estos ingredientes podrán preciarse de estar ofreciendo ‘trabajos perfectos’ para poder contar con más mujeres directivas. Pero el impulso definitivo al liderazgo femenino en nuestro país ha de pasar también por un pacto transversal entre políticos, empresarios y el conjunto de la sociedad en tres aspectos fundamentales: la equiparación horaria de España con el resto de Europa; la de los periodos de baja por maternidad y paternidad; y el impulso de medidas administrativas que favorezcan la igualdad.

Mientras caminamos lentamente como país en esa dirección (y también en la de eliminar los estereotipos que todavía dificultan la presencia de mujeres en determinados sectores o roles directivos), la mejor contribución que podemos hacer los empresarios es buscar, por encima de todo, el mejor talento. Si cada uno de nosotros aspira a contar con los mejores equipos, con los perfiles más diversos y complementarios, aquellos que se adapten mejor a nuestra cultura de empresa, estaremos más cerca de lograr ese anhelado ‘trabajo perfecto’.

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