Buen Directivo

¿Por qué un buen directivo debe ser un buen profesor?

La jornada laboral ocupa gran parte de la vida de las personas. Por eso, potenciar su desarrollo en un ambiente sano y de compañerismo entre los trabajadores es fundamental, tanto para que el día a día resulte un reto satisfactorio como para evitar que se convierta en una rutina tediosa. En este contexto y, tal y como analiza este artículo elaborado por la Harvard Business Review (HVR), la predisposición de los directivos para fomentar la satisfacción y crecimiento profesional de sus empleados se erige como piedra angular para engranaje.

Un buen directivo es aquel que ofrece oportunidades de aprendizaje a sus trabajadores y sabe motivarles ofreciéndoles su conocimiento con el fin de hacerles más competentes no solo en beneficio de la propia compañía sino del propio trabajador. En este sentido, y según el artículo, hay tres puntos básicos que todo directivo debería tener en cuenta:

 

  • Definir metas y comunicarlas de forma efectiva. No tiene sentido atribuir tareas a cada trabajador sin dotarlas de sentido para resulten motivadoras, algo para lo que la comunicación fluida y recíproca entre jefe y empleado es básica. Que el jefe sepa transmitir a sus trabajadores los objetivos de la empresa es tanto o más importante que el hecho de que éste sepa escuchar las metas personales de cada uno de sus empleados. Esta comunicación bidireccional fomentará que el empleado vea cada proyecto como una oportunidad.

 

  • Identificar y potenciar las habilidades del equipo. Cuando se está al mando de un equipo es indispensable saber en qué sobresale y de qué carece cada individuo para superar los retos de la compañía de la forma más satisfactoria posible. Para ello, observar y escuchar a los empleados, con el fin de identificar qué habilidades tienen y cuales deben mejorar, son cualidades inherentes en los líderes excelentes.

 

  • Ofrecer al empleado oportunidades tangibles de crecimiento. Todo buen empleado desea aprender de su jefe porque ve en él un ejemplo a seguir. No en vano, el ascenso profesional es uno de los objetivos más importantes para los trabajadores y uno de los estímulos más fuertes para su aprendizaje y evolución positiva. Por ello, es importante ayudarles a huir del estancamiento profesional y potenciar el sentimiento de reconocimiento por parte de sus superiores.

En definitiva, la comunicación bidireccional entre directivo y empleado y, sobretodo, la implicación del primero en el aprendizaje y el crecimiento profesional del segundo son pasos fundamentales a seguir por todo aquel que se proponga ser un buen líder.

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