Todavía en la actualidad, la imagen de los directivos suele a asociarse a tópicos y estereotipos como la dureza o la inflexibilidad. Sin embargo, cada vez son más los profesionales que destacan la humildad de sus jefes, una cualidad que les convierte en grandes líderes capaces de llevar a su empresa por el buen camino. Hoy os recomendamos este artículo de IESE Insight en el que se describen los rasgos más distintivos de los directivos con humildad que se hacen respetar.
CONOCEN SU ENTORNO
Conocen bien el funcionamiento interno y externo de su compañía y los puntos débiles de sus empleados. Además, saben cómo actuar frente a la presión y la incertidumbre.
SON ATENTOS
Se preocupan por el bienestar emocional de cada uno de los miembros de su equipo. Son empáticos y sacan tiempo de donde sea para hablar con ellos cuando están pasando por una mala racha o necesitan ayuda.
SON EQUILIBRADOS
No son amigos de los extremos. Confían en sus habilidades, pero siempre creen que pueden mejorar y, pese a ser optimistas, jamás van más allá de sus posibilidades. Tienen una gran fuerza mental y saben gestionar muy bien sus emociones.
AGRADECEN LAS CRÍTICAS
Encajan bien las críticas constructivas porque saben que son necesarias para no bajar la guardia y seguir creciendo. Es más, les gusta que los miembros de su equipo sean críticos con su trabajo y que no tengan fe ciega en ellos.
VALORAN A SUS EQUIPOS
Siempre están dispuestos a escuchar con atención las propuestas y opiniones de todos los trabajadores, por dispares que puedan llegar a ser. Son conscientes de que sin ellos no habrían llegado a la cima.
En definitiva, este artículo sugiere que la humildad elimina barreras y genera confianza. Así, los directivos humildes siempre acaban llegando muy lejos en su carrera.








