Frases como “os arrepentiréis” o “no pienso volver” no deberían pronunciarse jamás en el último día de trabajo, por más frustrante o decepcionante que haya sido la experiencia en la compañía. El mundo es un pañuelo, por lo que es muy importante actuar con profesionalidad a la hora de abandonar un empleo para dejar un buen recuerdo y evitar que se cierren puertas. Hoy recomendamos este artículo de Expansión en el que se dan algunos consejos para hacerlo por la puerta grande.
AGRADECE LA OPORTUNIDAD
Muéstrate agradecido por todo lo que te han enseñado durante tu trayectoria en la empresa. Dirígete a tus superiores y a tu jefe y dales las gracias por haber apostado por tu talento. Si no te ves capaz de hacerlo en persona puedes escribirles una carta, que también tiene mérito.
SÉ PRUDENTE
Criticar, quejarse y reivindicarse solo tiene sentido si quieres luchar por un trabajo. Una vez que has decidido marcharte, lo mejor es pasar página y transmitir un mensaje amable y positivo. Cuando te pregunten el porqué de tu decisión sé sincero pero evita ser demasiado directo o hiriente.
TRABAJA COMO SI FUERA TU PRIMER DÍA
Sé profesional y da lo mejor de ti mismo hasta el último día. Si no bajas la guardia podrás irte orgulloso de tu paso por la compañía.
GUÍA A TU SUSTITUTO
Si ya sabes quién ocupará tu lugar y cuándo se incorporará, ofrécete a ayudarle el primer día para que entienda bien la dinámica de su nuevo puesto. Es una excelente manera de no desvincularte por completo de la empresa y de apoyar a tu antiguo equipo.
En definitiva, este artículo destaca que es fundamental ser profesional a la hora de abandonar un empleo. El exjefe de hoy puede ser el compañero de mañana, por lo que es recomendable irse de buenas maneras y con la cabeza bien alta.








